La llamada de mañana
A las 11:58 de la noche, Andrés recibió una llamada de su propio número.
No le habría parecido extraño si no fuera porque su teléfono estaba apagado.
Andrés trabajaba como técnico de mantenimiento en un edificio de oficinas en San Isidro. Tenía treinta y un años, vivía solo y llevaba casi cuatro meses intentando dormir con normalidad.
No siempre había sido así.
Antes era una persona sociable. Salía con amigos, tenía una relación estable y disfrutaba de su trabajo. Pero después de la muerte de su hermana menor, algo había cambiado.
Camila había fallecido hacía ocho meses en un accidente de tránsito.
Tenía veinticuatro años.
Andrés nunca llegó a despedirse de ella...

